domingo, 23 de junio de 2013

QUÉ DEBEMOS SABER SOBRE EL LAVADO DE MANOS

Normalmente transportamos en nuestras manos millones de microbios, en su gran
mayoría inofensivos. Otros, sin embargo, pueden causar enfermedades, como por ejemplo: resfrío común, gripe, diarrea, hepatitis.
Si nos olvidamos de lavarnos las manos o no lo hacemos adecuadamente, podemos diseminar gérmenes y transmitirlos a otras personas, o también autocontagiarnos cuando nos tocamos los ojos, la boca, la nariz o una lastimadura.
Cada uno de nuestros hogares concentra gran cantidad de microorganismos. Un niño que trae gérmenes al hogar, desde la guardería o la escuela, puede infectar a dos terceras partes de la familia. Por ejemplo, el virus de la gripe puede sobrevivir más de 48 horas en algunas superficies: teclas de luz, control remoto, tubos de teléfono y picaportes, entre otras.
El lavado de manos reduce considerablemente la transmisión de enfermedades.
 
 

CUANDO DEBEMOS LAVARNOS LAS MANOS
  
Antes de:
 
Preparar comida o comerla.
Curar una herida o atender a alguien que está enfermo.
Colocarse o quitarse los lentes de contacto.
 
Después de:
 
Ir al baño.
Sonarse la nariz, estornudar o toser.
Manipular alimentos crudos, especialmente carnes.
Manipular basura.
Curar una herida, a bebés recién nacidos.
Atender a alguien que está enfermo o cambiar pañales.
Tocar a animales o manipular sus excrementos.
Hacer deportes o gimnasia.
Asistir a un lugar público: hospitales, escuelas, entre otros.
Atender o levantar a los niños.
Lavarse las manos apenas llegamos a casa.
 
 
 
 
 

                 TECNICAS PARA UN CORRECTO LAVADO DE MANOS
             

La eliminación de toda la suciedad y los contaminantes de la piel es de suma importancia. Las manos y otras partes del cuerpo sucias deberían limpiarse al menos al final de la jornada laboral, antes de los descansos o cuando acudimos al servicio.
El método correcto de limpieza también es importante. Desarrollar una técnica adecuada para el lavado de manos es imprescindible para asegurarse de que las manos están completamente limpias. Se debe prestar especial atención al dorso de las manos y a las yemas de los dedos, ya que se olvidan con frecuencia. 
 
Es habitual mojarse las manos antes de aplicar una dosis de jabón en la cuenca de la mano; sin embargo, si se tienen las manos muy sucias es recomendable aplicar el limpiador de manos específico apropiado directamente sobre la piel antes de mojarlas. En todo caso, es importante seguir las instrucciones recomendadas por el fabricante.